jueves, 21 de mayo de 2015

LXVI

I

Un mínimo del error bastase
para oxidar el metal más fino:

Estamos a la espera del tiempo,
Sin saber qué es el tiempo.


¿Es azar?          ............................         ¿Es designio?


Gira el grifo,
El agua detenida en suspenso….
1, 2, 3…

Sin saber si debe salir,
O permanecer transpuesta al mundo
        En interiores tubéricos,
Ennegrecidos de tiempo.

4, 5, 6…
Una gota decide derramarse,
La acojo frágil, diminuta,
En mi mano.

¿Cómo se habría de llamar?

Tímida se desborda,
             Como las otras saladas,
                                 de mis entrañas salidas.

Cuando no sabía si era una gota auténtica
la que miró al mundo,
Antes de llegar el tiempo.

No le reprocho me humedeciera,
Mientras más pronto se desvanece,
Más irreal parece.


II

Si aún el Araguaney florecido
 no ha desprendido sus hojas,
Liberadlas,
                                                  Su sino es caer en tierra,
Marchitar.

Es posible que el día torne a ser el Tiempo,
Sin matarlo.
Que esa vez fuese real,
                           Y el error no oxidara
 nuestras entrañas,
Pero aún falta un poco de Astronomía
para comprender las Estrellas.



III

Todo gira,

Se mueve,                                                               Transforma,


                                       Y la vida con la muerte ya son una.




-Suelta las hojas marchitas-

Masa tibia,
incolora,

Con todos los prismas dispuestos a brotar.



*

Antes de destruirnos
Ven a dar el soplo de blanda y consistente nube,

Sé armonía de verdor.

Ve sentir con los sentidos
Abiertos.

Junto al tiempo
Trae algo útil al espíritu,

Llena el vacío.
….


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