Érase
dos, o quizá tres...
Porque allí había una luz, la que alumbraba sobre
ellos, formando fantasmagóricas sombras, confundidas con aquellas
ennegrecidas de los árboles;
Caminaban por el estrecho camino,
¿Recuerdas aquel sendero?
El que conducía al lago donde era cielo, y nadaban junto a las estrellas.
Recuerdas, también, que a veces inundados en las aguas, la respiración
se tornaba pesada y forsoza, querían huir pero aprisionados por sí
mismos, les herian, les maltrataban...
Luego tras llegar la calma, subían
airosos a la superficie o quizá bajaban...
En fin, todo esclarecía, ¿lo recuerdas?.
Oh, ¿recuerdas aquel diente de león gigante?
Ellos se refugiaban allí cuando tenían frío,
así nadie podía verles, ni el mismo viento hiriente podía rasgarlos.
¡No recuerdes!,
es solo una historia que se perdió, quizá desapareció
también,
se fue junto al libro de carátula oscura que lanzaste al abismo
para no recordar.
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